Escritorio.
Una habitación a 17 grados no perdona en los días de pantalla: café frío a medio beber, dedos rígidos en el teclado, concentración que se desmorona. La sección de escritorio arregla ambos puntos de fricción: un calientatazas que mantiene la temperatura de consumo y una alfombrilla de gran formato que mantiene manos y muñecas a temperatura de trabajo.

